23Marzo2017

(1977-82) Primera desaparición

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Primera desaparición

A la marcha de Juanito se une la del entrenador Marcel Domingo, Manzanedo, Palmer y Cabral. Así Laredo recuperó sus avales. José María Quintano Vadillo es su sucesor. El número de socios disminuye y el déficit aumenta inexorablemente. El sufrimiento es la tónica general de cada temporada. En 1978, con Müller en el banquillo, se logra la permanencia en la última jornada al empatar en Alicante, frente al Hércules, en un encuentro donde el empate beneficiaba a ambos. La victoria 3-2 sobre el Real Madrid fue la nota alegre. La temporada 78-79, con Arsenio Iglesias en el banquillo, fue algo más tranquila, con resultados destacables como 1-0 al Barça, 1-2 en el Calderón o 1-5 en Huelva. Pero ya este año surge un embargo de la sede social por una denuncia de la AFE. En la temporada 79-80, quince caras nuevas pasan por El Plantío. García Traid es el entrenador, pero dimite tras 11 jornadas. Fernández Saguí no logra enderezar el rumbo y es Müller de nuevo quien se hace cargo, pero para planificar la temporada siguiente en Segunda División.



Con el descenso apenas se alcanza la cifra de 3000 socios. Se elabora un presupuesto de cien millones, y los pagos a los jugadores se retrasan cada vez más. En la jornada 31 el equipo estaba en zona de descenso. Cesó Müller y  Luis Astorga logró salvar al equipo. Lo único gratificante fue el "Pichichi" obtenido por Magdaleno. Al año siguiente, 81-82, el equipo no pasó apuros en la tabla, pero el 25 de Agosto de 1982 se certificó el descenso "burocrático" a Segunda B, por impago a los jugadores.

Durante la temporada 82-83, los embargos son casi diarios. Quintano Vadillo es sustituido por Bárcena Castrillo. La última tabla de salvación se escapa por un puesto, al quedar tercero. Obtener plaza de ascenso no hubiera supuesto el retorno a la Segunda División, pues se vislumbraba un nuevo descenso por sanción, pero hubiera mantenido al equipo en Segunda B.

Aprovechando que el filial, Burgos Promesas, había ascendido a Tercera, se decide desvincularle del club y proceder a la liquidación del Burgos Club de Fútbol. El 24 de Mayo de 1983 es la fecha del entierro. Ese día, la Junta Gestora presidida por Miguel Jerez, saca a la luz el pésimo panorama económico, resumido en una cifra, 250 millones de déficit, y se vota la continuidad del equipo. Resultado: 50 a 3. El Burgos C.F. había expirado.